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sábado, 24 de abril de 2010

Imaginantes: "El Efecto Mariposa"

Imaginantes: "El hombre ilustrado" Ray Bradbury

Imaginantes: "Un juego en la red del destino" Woody Allen

Imaginantes - El Maestro de los Sueños

SUEÑO: ROBO EN MEXICO

Presentación

SUEÑO: PLATO LLENO

DEFENSA DE LOS LIBROS

¿Hacia dónde va el libro? ¿Se publica mucho? ¿Cuál es la mejor manera de empezar? Pasen y lean


Podría ser una charla normal, una tarde cualquiera, en la Plaza de Mina, con la excusa fácil de un café, si no fuera por la grabadora que recoge de fondo la algarabía de los niños jugando, la animada conversación sobre el nuevo Ikea de las dos señoras de la mesa contigua y el repique lento de las campanas de San Francisco, que llaman a misa. Cuatro hombres hablan de libros. Pepe Jaime, de Quorum editores, Juan Manuel Fernández, de la Librería Falla, Jesús Maeso de la Torre (otra vez encaramado a la cumbre de las listas de ventas, con 'La cúpula del mundo'), y Daniel Heredia, que acaba de debutar en la novela con 'La sombra vencida'. El encuentro no tiene nada de académico. La formalidad no aguanta ni el primer asalto. No necesitan, si quiera, que nadie les dé el pie. Primera cuestión a debate: ¿Es un tópico que ahora se lee menos? Se trata, básicamente, de escucharlos.
Jesús Maeso: «Mis editores dicen que la crisis se ha notado, pero poco. Que la gente ha preferido 'quitarse' de otras cosas, pero no de la lectura. Sólo hay que ver San Jordi. Varios millares de niños, con su libro y con su rosa. Habría que intentar algo así en Cádiz, exportar el modelo. Sería una inyección de moral».
Pepe Jaime: «Yo nunca he estado de acuerdo con eso de que cada vez se lee menos. Los índices de lectura nunca han ido para abajo, al margen de que haya vaivenes en las ventas. Exportar, como decía Jesús, el modelo de San Jordi, sería una cosa muy difícil. Eso está arraigado allí de una forma que. En Guadalajara, si vieras las tertulias de chavales hablando de libros con un nivel de formación y de profundidad que te dejaban con la boca abierta. Y no tenían pintas de intelectuales, ¿eh? 'Los detectives salvajes' recoge muy bien ese ambiente. No sé, cada sitio tiene su idiosincrasia».
Dani Heredia: «Se lee como siempre. Pero se leen menos títulos, aunque haya más en el mercado».
Jesús Maeso: «Es que antes no había mucho donde elegir. Yo recuerdo venir aquí, a la Librería Falla, y que Juan, que era jovencísimo.»
Juan: «Vaya.»
Jesús Maeso: «Bueno, vale, aún lo sigue siendo. (Risas) Decía que Juan me informaba de las novedades, y eran dos o tres al mes.»
Dani Heredia: «Los que venden son diez autores. En la Feria lo veremos. Pérez-Reverte, Maeso, Muñoz Molina. Los demás tienen que conformarse con poco».
Juan: «Creo que más que exportar el modelo catalán, lo que habría que hacer es inventar cosas nuevas».
Jesús Maeso: «Yo he sido docente, y director de un colegio. Estoy convencidísimo de que en Cádiz, si se potenciara un día del libro con una rosa y una compra (o semejante), y todos los colegios de Cádiz, en pleno, salen a la calle, en un par de años sería una costumbre admitida».
Juan Manuel: «Sí, ese efecto se podría dar, pero sería un efecto engaño».
Jesús Maeso: «¿Por?
Juan Manuel: «Tendría su parte positiva, pero no sé hasta qué punto eso sería efectivo para potenciar la lectura».
Daniel Heredia: «¿Y no sería mejor llevar a los lectores a las librerías?».
Jesús Maeso: «Eso me gusta».
Daniel Heredia: «Creo que todavía hay muchas personas no lectoras que tienen miedo a entrar en las librerías».
Juan Manuel: «Por eso yo siempre animo a que la gente vaya a las bibliotecas. Que se saquen su carné y se conviertan en lectores. Una vez que hagan eso, no tardarán mucho en querer montar una propia».
Jesús Maeso: «Yo soy un producto de una biblioteca de pueblo, en la que había veinte o treinta libros para niños, no más...»
Daniel Heredia: «Mi primer contacto con los cómics también fue en la biblioteca provincial».
Juan Manuel: «Cuándo yo era joven...»
Jesús Maeso: «Que lo sigues siendo, Juan, que te conservas muy bien...»
Juan Manuel: (Risas) «Os agradezco los cumplidos, pero yo ya no me engaño... Quería decir que antes había tan pocas novedades que el librero las conocía... Hoy es incontrolable... Estoy seguro de que yo no alcanzo a conocer el 10% de los libros que se publican. La edición se ha ampliado, en cantidad y también en calidad. Sólo hay que ver cómo han proliferado las pequeñas editoriales».
Daniel Heredia: «A mí me da la sensación de que en Cádiz hay más escritores que lectores».
Jesús Maeso: (Risas) «Pero es que no todo el que se define como tal... Lo importante es allanar el camino para que empiecen a leer».
Pepe Jaime: «Con lo que sea. Cuando yo hice la mili, el conserje del cuartel tenía un montón de novelas de Corín Tellado. No veas la cantidad de novelitas de esas que yo me tragué, y de Marcial Lafuente Estefanía...»
Jesús Maeso (poniendo voz de cowboy): «Medía seis pies de alto y cargaba con diez onzas de plomo...»
Pepe Jaime: «Lee, aunque sea prospectos médicos».
Jesús Maeso: «Y ahora. ¿No estáis con novela negra? Un amigo dice que Larsson nos ha hecho un gran favor a los que hacemos 'novela histórica', signifique eso lo que signifique. Porque ha barrido toda la fiebre místico magdaleniense de sectas templarias...»
Dani Heredia: «Yo he empezado ahora, con treinta años... Pero es lo que os decía antes. Ahora vendrá una oleada de títulos a la estela de Larsson, y serán los que vendan. A lo mejor es que el mercado está saturado. Resulta difícil colocar un título sin mucho apoyo mediático, o sin que se aproveche de una moda».
Pepe Jaime: «Quizá para eso Internet sí sea una solución. Porque a lo mejor todos esos escritores jóvenes que no logran hacerse un hueco en esa vorágine de lanzamientos pueden encontrar en la red una vía para que se conozca su trabajo...»
Jesús Maeso: «Hombre, lo que está claro es que el libro convencional y el electrónico, al menos de entrada, están condenados a entenderse. Durante un tiempo, van a coexistir. Y no te hablo de unos poquitos años...»
Daniel Heredia: «Se editará menos, y con mayor calidad».
Pepe Jaime: «Yo vendo dispositivos electrónicos. Y no le temo. Son magníficos para descargarte 20 ó 30 manuscritos, llevártelos en el AVE o donde sea... Y, fíjate, creo que no tienen nada que ver con los libros en papel, que no suponen, al menos ahora, competencia. Son dos cosas distintas».
Daniel Heredia: «Tardarán varias generaciones en empezar a entrar en liza de verdad».
Pepe Jaime: «Claro, es como pensar que los coches y las motos son incompatibles. El libro, como objeto de culto que es, no desaparecerá jamás».
Juan Manuel: «Incluso las librerías más clásicas, como nosotros, se tienen que adaptar. Pero te garantizo que todavía no hemos notado nada. Lo que sí sigue ocurriendo es que la gente entra, palpa un ejemplar, lo sopesa, lee la solapa, lo abre, admira las ilustraciones si las tiene, lo huele incluso... No creo que eso vaya a perderse. Está demasiado dentro».

Fuente: http://www.lavozdigital.es/cadiz/v/20100425/sociedad/defensa-libros-20100425.html

Nuevas lecturas sobre la lectura.

La tecnología altera el hábito de abrir un libro.


Fue hace tan solo unos meses, en octubre de 2009, cuando en la Feria del Libro de Fráncfort se pronosticó que en 2018 el libro digital habría superado al libro impreso en el mercado tradicional. Román Gubern, en su 'Metamorfosis de la lectura' que acaba de publicar en Anagrama, le añade el adjetivo de «pomposo» a tan precipitada declaración. Sin un margen de tiempo lo suficientemente amplio para que se asiente toda esta vorágine de cambios en torno al mundo del libro, jugar a las predicciones implica el riesgo de caer en pronósticos absurdos. Como cuando, en 1883, Albert Robida afirmó en un libro visionario titulado 'Siglo XX' que los trenes dejarían de circular por Francia en 1915.
Porque, como señala Gubern en su ensayo, el volumen del negocio del e-book creció en el ejercicio pasado un engañoso 134%, puesto que sólo representa un aumento del 0,8% de las ventas libreras en Estados Unidos y un 0,6% en Reino Unido. A los dispositivos existentes hasta ahora les faltaba el apoyo editorial para su total implantación.
Poco a poco, las editoriales empiezan a pensar en los libros electrónicos y algunas de ellas como Bubok o, más discretamente, E-litterae, se focalizan de modo preciso hacia ese sector. Sin abandonar el papel, abren sus puertas a los formatos digitales, tanto a la descarga en PDF como a la transmisión a los distintos e-books, teléfonos móviles o e-readers (dispositivos que, entre otras aplicaciones, están pensados para la lectura digital, entre los que el más popular se encuentra el iPad de Apple, que llegará a España en mayo y cuya demanda supera todas las previsiones).
El tiempo ha demostrado que la nueva era del libro no se trata sólo de una conversión tecnológica como la que se dio del paso de la 'casette' al cedé, sino que implica la convergencia progresiva de varios factores. Uno de ellos es el cambio de hábito, porque así como para escuchar música bastan dos oídos y buena predisposición, la lectura en papel o en soporte digital presenta no pocas diferencias. Otra razón de este lento despegue es la poca oferta, al menos de novedades, y especialmente en España. «Me parece preocupante la escasísima oferta de contenidos que hay, lo que lleva a que muchos compradores tengan que acabar recurriendo a formas alternativas de hacerse con estas publicaciones porque las editoriales simplemente no están preparadas», opina Javier Pedreira (Wicho), del blog Microsiervos.
Otros indicadores que confirman la sosegada implantación de lo digital en el campo de la literatura se pueden constatar en actos como el Día del Libro de Barcelona, Sant Jordi, del viernes. Antoni Daura, presidente del Gremio de Editores de Cataluña ofrece, en declaraciones a Territorios, una lectura bastante fiel de la situación actual del libro electrónico en relación al tradicional: «No tenemos prevista ninguna acción específica dedicada al libro electrónico en Sant Jordi por dos razones. La primera, que no hay una oferta comercial potente, con novedades interesantes, ni tampoco suficiente implantación de dispositivos de lectura entre el público lector. La segunda, que el comercio del libro electrónico queda muy lejos de la filosofía del día del libro».
Y añade Daura que «la incidencia comercial del libro electrónico o digital es aún muy insignificante», para concluir de un modo parecido al Gubern de 'Metamorfosis de la lectura' cuando dice que el libro no morirá nunca sino que convivirá con los distintos soportes electrónicos. Dos medios que hoy vemos como rivales, opina Gubern, serán, probablemente, complementarios. «El códice y el rollo coexistieron durante cuatro siglos», dice este catedrático de Comunicación Audiovisual. Lo que parece una tendencia indiscutible es que toda esa literatura gris, libros de consulta, diccionarios, enciclopedias, publicaciones jurídicas y de otras áreas especializadas pueda tener su destino natural en formatos digitales.
Y si en Barcelona no hubo un gran trato a lo digital en su festividad librera, la Feria del Libro de Madrid, que el año pasado no dedicó gran atención a lo electrónico (con críticas casi furibundas por ello), sí que prestará este año más cobertura al respecto. Uno de los actos más relevantes, anuncia su director, Teodoro Sacristán, será la presentación en sociedad de la ambiciosa plataforma volcada a lo digital que conformarán Random House Mondadori, Planeta y Santillana. Una poderosa unión cuya repercusión en el estatus editorial habrá que calibrar con el tiempo. En la Feria de Madrid se podrán descargar contenidos digitales en tarjetas de memoria individuales desde todas aquellas librerías y editoriales que hayan querido ofrecer esa posibilidad. «Eso sí, cacharros no vendemos», bromea Sacristán.
Que las editoriales se acercan, aunque sea tímidamente, al mundo digital es un paso fundamental para que la 'lectura electrónica' se consolide. Hablamos de libros que se leen en PDF o a través de los e-books o e-readers, pero que también se pueden imprimir, ya sea directamente o a través de las ediciones bajo demanda que ofrecen empresas como Bubok. Un ejemplo de esa incipiente colaboración mutua se leía en prensa hace tan sólo unos días: «La editorial Alfaguara coeditará la edición digital de la novela ganadora del II Premio Bubok de Creación Literaria 2010».
En 2009, según datos del Ministerio de Cultura, la edición electrónica en España se incrementó en un 48% respecto al ejercicio anterior, con un total de 12.514 publicaciones registradas en el ISBN. ¿En qué se traduce todo esto? En que la edición digital supone el 11% del total, y que la cifra aumenta considerablemente cada año. Al calor de estas cifras favorables surgen proyectos como Bubok, empresa que cuenta con Andreu Teixidor, que fue presidente de Ediciones Destino durante diez años. En su opinión, es un error ignorar la vertiente digital de la edición, un aspecto que pertenece ya al presente, más que al futuro.
E-litterae que, a diferencia de Bubok, no apuesta por esa edición indiscriminada, sino que selecciona escrupulosamente proyectos que luego moverá por los dos canales actuales: la distribución en librerías convencionales y la descarga en formato digital, preferentemente en el iPad.
¿Estas metamorfosis en la lectura y en la edición aumentará el consumo de literatura? La profesora de la Complutense Ana Martínez Rus ofreció una conferencia bajo este título: 'Del libro popular al e-book'. Y así como en el siglo XIX el libro dejó de ser un objeto sacralizado exclusivo de las clases pudientes y se popularizó gracias a las ediciones baratas y de bolsillo, no es descabellado pensar que en nuestra «sociedad pantallizada», como diría Gubern, los jóvenes adquieran nuevos hábitos lectores gracias al dinamismo de los soportes electrónicos.
Fue hace tan solo unos meses, en octubre de 2009, cuando en la Feria del Libro de Fráncfort se pronosticó que en 2018 el libro digital habría superado al libro impreso en el mercado tradicional. Román Gubern, en su 'Metamorfosis de la lectura' que acaba de publicar en Anagrama, le añade el adjetivo de «pomposo» a tan precipitada declaración. Sin un margen de tiempo lo suficientemente amplio para que se asiente toda esta vorágine de cambios en torno al mundo del libro, jugar a las predicciones implica el riesgo de caer en pronósticos absurdos. Como cuando, en 1883, Albert Robida afirmó en un libro visionario titulado 'Siglo XX' que los trenes dejarían de circular por Francia en 1915.
Porque, como señala Gubern en su ensayo, el volumen del negocio del e-book creció en el ejercicio pasado un engañoso 134%, puesto que sólo representa un aumento del 0,8% de las ventas libreras en Estados Unidos y un 0,6% en Reino Unido. A los dispositivos existentes hasta ahora les faltaba el apoyo editorial para su total implantación.
Poco a poco, las editoriales empiezan a pensar en los libros electrónicos y algunas de ellas como Bubok o, más discretamente, E-litterae, se focalizan de modo preciso hacia ese sector. Sin abandonar el papel, abren sus puertas a los formatos digitales, tanto a la descarga en PDF como a la transmisión a los distintos e-books, teléfonos móviles o e-readers (dispositivos que, entre otras aplicaciones, están pensados para la lectura digital, entre los que el más popular se encuentra el iPad de Apple, que llegará a España en mayo y cuya demanda supera todas las previsiones).
El tiempo ha demostrado que la nueva era del libro no se trata sólo de una conversión tecnológica como la que se dio del paso de la 'casette' al cedé, sino que implica la convergencia progresiva de varios factores. Uno de ellos es el cambio de hábito, porque así como para escuchar música bastan dos oídos y buena predisposición, la lectura en papel o en soporte digital presenta no pocas diferencias. Otra razón de este lento despegue es la poca oferta, al menos de novedades, y especialmente en España. «Me parece preocupante la escasísima oferta de contenidos que hay, lo que lleva a que muchos compradores tengan que acabar recurriendo a formas alternativas de hacerse con estas publicaciones porque las editoriales simplemente no están preparadas», opina Javier Pedreira (Wicho), del blog Microsiervos.
Otros indicadores que confirman la sosegada implantación de lo digital en el campo de la literatura se pueden constatar en actos como el Día del Libro de Barcelona, Sant Jordi, del viernes. Antoni Daura, presidente del Gremio de Editores de Cataluña ofrece, en declaraciones a Territorios, una lectura bastante fiel de la situación actual del libro electrónico en relación al tradicional: «No tenemos prevista ninguna acción específica dedicada al libro electrónico en Sant Jordi por dos razones. La primera, que no hay una oferta comercial potente, con novedades interesantes, ni tampoco suficiente implantación de dispositivos de lectura entre el público lector. La segunda, que el comercio del libro electrónico queda muy lejos de la filosofía del día del libro».
Y añade Daura que «la incidencia comercial del libro electrónico o digital es aún muy insignificante», para concluir de un modo parecido al Gubern de 'Metamorfosis de la lectura' cuando dice que el libro no morirá nunca sino que convivirá con los distintos soportes electrónicos. Dos medios que hoy vemos como rivales, opina Gubern, serán, probablemente, complementarios. «El códice y el rollo coexistieron durante cuatro siglos», dice este catedrático de Comunicación Audiovisual. Lo que parece una tendencia indiscutible es que toda esa literatura gris, libros de consulta, diccionarios, enciclopedias, publicaciones jurídicas y de otras áreas especializadas pueda tener su destino natural en formatos digitales.
Y si en Barcelona no hubo un gran trato a lo digital en su festividad librera, la Feria del Libro de Madrid, que el año pasado no dedicó gran atención a lo electrónico (con críticas casi furibundas por ello), sí que prestará este año más cobertura al respecto. Uno de los actos más relevantes, anuncia su director, Teodoro Sacristán, será la presentación en sociedad de la ambiciosa plataforma volcada a lo digital que conformarán Random House Mondadori, Planeta y Santillana. Una poderosa unión cuya repercusión en el estatus editorial habrá que calibrar con el tiempo. En la Feria de Madrid se podrán descargar contenidos digitales en tarjetas de memoria individuales desde todas aquellas librerías y editoriales que hayan querido ofrecer esa posibilidad. «Eso sí, cacharros no vendemos», bromea Sacristán.
Que las editoriales se acercan, aunque sea tímidamente, al mundo digital es un paso fundamental para que la 'lectura electrónica' se consolide. Hablamos de libros que se leen en PDF o a través de los e-books o e-readers, pero que también se pueden imprimir, ya sea directamente o a través de las ediciones bajo demanda que ofrecen empresas como Bubok. Un ejemplo de esa incipiente colaboración mutua se leía en prensa hace tan sólo unos días: «La editorial Alfaguara coeditará la edición digital de la novela ganadora del II Premio Bubok de Creación Literaria 2010».
En 2009, según datos del Ministerio de Cultura, la edición electrónica en España se incrementó en un 48% respecto al ejercicio anterior, con un total de 12.514 publicaciones registradas en el ISBN. ¿En qué se traduce todo esto? En que la edición digital supone el 11% del total, y que la cifra aumenta considerablemente cada año. Al calor de estas cifras favorables surgen proyectos como Bubok, empresa que cuenta con Andreu Teixidor, que fue presidente de Ediciones Destino durante diez años. En su opinión, es un error ignorar la vertiente digital de la edición, un aspecto que pertenece ya al presente, más que al futuro.
E-litterae que, a diferencia de Bubok, no apuesta por esa edición indiscriminada, sino que selecciona escrupulosamente proyectos que luego moverá por los dos canales actuales: la distribución en librerías convencionales y la descarga en formato digital, preferentemente en el iPad.
¿Estas metamorfosis en la lectura y en la edición aumentará el consumo de literatura? La profesora de la Complutense Ana Martínez Rus ofreció una conferencia bajo este título: 'Del libro popular al e-book'. Y así como en el siglo XIX el libro dejó de ser un objeto sacralizado exclusivo de las clases pudientes y se popularizó gracias a las ediciones baratas y de bolsillo, no es descabellado pensar que en nuestra «sociedad pantallizada», como diría Gubern, los jóvenes adquieran nuevos hábitos lectores gracias al dinamismo de los soportes electrónicos.


Fuente: http://www.lasprovincias.es/v/20100425/culturas/nuevas-lecturas-sobre-lectura-20100425.html

martes, 13 de abril de 2010

Piden a Slim regalar Internet en escuelas

El secretario de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados, Rodolfo Lara Lagunas, pidió al presidente del Grupo Carso, Carlos Slim regalar el servicio de Internet en escuelas públicas de todos los niveles en el país.

El diputado federal del PRD, comentó que el uso de Internet en México está condicionado al nivel económico de la población por lo que gran parte de los habitantes no tienen acceso.

'Si el hombre más rico del mundo, Carlos Slim, cuyo ingreso mensual asciende aproximadamente a US1,500 millones, diera solamente el 1.1% de sus ingresos, se podrían tener servicio gratuito de Internet en todas las escuelas públicas del país, desde nivel básico hasta la universidad", señaló.

Recordó que cuando Teléfonos de México pertenecía al Estado cobraba a las escuelas públicas sólo 50% del total por sus servicios, pero dicha prestación desapareció cuando la empresa se privatizó.

'Otorgar este servicio debería de ser una iniciativa del mismo Slim, pues con tanta pobreza generalizada es prácticamente imposible que un gran porcentaje de los mexicanos puedan contratarlo de manera privada', dijo.

En ese sentido estimó que la reforma a la Ley de Competencia propuesta por el presidente Felipe Calderón abre una posibilidad para que el Estado obligue a la empresa de Carlos Slim a prestar dicho servicio de forma gratuita en las escuelas.

/doch


http://eleconomista.com.mx/sociedad/2010/04/12/piden-slim-regalar-internet-escuelas